Así es como voy a hacer mi entrada en el primer aueropuerto que instale los tan comentados nuevos escáneres. Sí se que esa imagen rondando la cabeza de las mentes masculinas que puedan leerlo es algo desagradable… mis dusculpas.
Esta nueva intrusión en nuestras libertades fundamentales, es la nueva punta de lanza de aquellos que están llevando nuestra sociedad hacia nuestro particular 1984. El debate, desde mi punto de vista está en cuanta libertad estamos dispuestos a perder por una seguridad que no puede garantizarse al 100%, y que por cierto cada vez se privatiza más…
primer punto libertad Vs. seguridad… Cada ves que insertamos este tipo de controles que nos hacen perder la dignidad, porque parece poco importante el hecho de que un vigilante de seguridad este viendo cada contorno de nuestro cuerpo… dices, bueno el tarado este va a ver hasta el segundo pliegue de mi barriga pero bueno si vuelo seguro que más da… pero la refelxión que me surge no proviene de las perversiones del gordo del control de seguridad… viene del hecho de que nos preasignen el rol de culpables me molesta profundamente, la sensación de desasosiego que se me produce al cruzar un control de seguridad aún a sabiendas de que no voy a volar el avión me molesta…
Sin duda lo que más gracia me hace es como una parte de la ciudadaní se traga esto de que “si estamos más seguros es bueno”. eso estaría muy bien, si fuese verdad claro… estar más seguros no es una cuestión de poner más controles en nuestros sistemas de transportes. estar más seguros significa actuar en la raíz del problema, es decir, no podemos pretender defendernos de algo que sigue aumentando su tamaño con más y más medidas de seguridad que van en detrimento de nuestras propias libertades.
La cuestión problemática no está al lado de un duty free y un starbcuks en un aeropuerto internacional, la cuestión está en las calles de Baghdad, en los campamentos sudaneses o en los desiertos de mauritania… es ahí dónde debemos actuar y no precisamente basando nuestra actuación en tormentas militares, tan poderosas como inefectivas… debemos actuar sobre los hijos y sobre sus padres, crear una mayoría silenciosa que margine al extremismo a medio-largo plazo…
Es precisamente dándoles más libertad a ellos que nosotros podremos dejar de perder las nuestras… Para hablar de Libertad sólo hay que atreverse, empezar, es una palabra por la que hemos luchado mucho, extender esta palabra es la mejor forma de garantizárnosla a nosotros.





